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2016: ¡Qué año tan duro para la economía!

 

La economía comenzó con pie izquierdo, tanto en Colombia como en el exterior. Este será el año más difícil del gobierno de Juan Manuel Santos.

El comienzo de un nuevo año suele resultar difícil para los colombianos porque, después de las fiestas decembrinas, llegan las tradicionales noticias sobre la cascada de alzas de enero. Lo positivo es que, por lo general, la ilusión de tener un buen año hace que el ánimo termine mejorando en el arranque.

Pero esto no está pasando en el despegue de 2016. El ambiente está bastante enrarecido y un aire generalizado de pesimismo se ha apoderado de buena parte del país. Varias razones explican las caras de preocupación que se ven por estos días.

Para empezar, la inflación del 6,77 por ciento, con que cerró el año pasado, les bajó el ánimo por parejo a ricos y pobres, porque saben que detrás viene un espiral de aumento de precios mucho más fuerte que el de los años anteriores. Los colombianos ya entienden los beneficios de una inflación baja como la que ha tenido el país en los últimos siete años. Pero, sin duda, lo que terminó por hundir en el pesimismo a los trabajadores fue el incremento del salario mínimo, decretado por el gobierno en un 7 por ciento. La inflación se comerá este aumento salarial de una vez y se perderá poder adquisitivo, sobre todo en las personas de ingresos bajos, cuya inflación superó esa cifra.

El descontento ha hecho que ya las centrales obreras comiencen a hablar de paro nacional para protestar por el incremento del mínimo, pues se quieren anticipar a lo que se viene cuesta arriba con la reforma tributaria estructural. La misión de expertos que convocó el gobierno ha recomendado, entre otros temas, subir el IVA al 18 o 19 por ciento, lo que alborotó aún más el avispero. Este asunto, que solo se discutiría en marzo si se presenta la reforma al Congreso, ya puso en máxima alerta a los trabajadores. El tema tiene tan caldeado el ambiente, que el presidente Juan Manuel Santos tuvo que salir el viernes pasado a decir que los cambios al IVA, sugeridos por la comisión de expertos, son solo una recomendación que será evaluada con otros puntos de vista en su momento.

El enrarecido arranque de 2016 también tiene que ver con la situación climática. El fenómeno de El Niño se ha intensificado y se sabe que se prolongará durante el primer semestre del año. Por donde se le mire, la fuerte sequía que azota al país tendrá repercusiones económicas en un año que ya pinta bastante complicado (ver artículo en la página 52). Los efectos de la ola de calor sobre la agricultura y el suministro de energía eléctrica tienen muy preocupados a los empresarios y, obviamente, a todos los hogares. Basta con decir que más de 100 municipios sufren recortes en el suministro de agua.

El dólar por encima de 3.200 pesos es otro ingrediente que le añade picante a la economía. Si bien para los exportadores es bueno, tiene un lado muy preocupante para quienes están endeudados en la divisa, incluido el gobierno que tiene que pagar el servicio de la deuda externa. Por lo demás, presiona la inflación, que se ha convertido en otro dolor de cabeza. Para detenerla, como es lo ideal, el Banco de la República seguramente tendrá que hacer nuevas alzas en sus tasas de referencia, lo que repercutirá directamente en mayor costo del crédito y en menor crecimiento.

Ahora cabe preguntarse si este arranque con pie izquierdo será la constante durante todo 2016. La respuesta no es muy alentadora, porque muchas de las preocupaciones que venían del año pasado se han acentuado. El mundo comenzó con mucha turbulencia y Colombia no es inmune a esas tormentas externas.

La semana pasada, la cotización del petróleo Brent llegó a 32,16 dólares el barril, el precio más bajo en los últimos 12 años. Aunque el viernes tuvo un ligero aumento y cerró a 33,17 dólares, este nivel, de sostenerse en el año, pondría a sudar petróleo al gobierno. El presupuesto está hecho sobre la base de crudo entre 53 y 55 dólares.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, le dijo a SEMANA en diciembre que si bien no creía en una recuperación importante de los precios del petróleo en 2016, sí esperaba que se mantuviera alrededor de 50 dólares el barril-Brent. A corto plazo esa cifra no se ve todavía.

Expertos como Sergio Clavijo, de Anif, consideran que si no se presenta esa recuperación en el precio del crudo (en niveles de 55-60 dólares) Colombia podría llegar a enfrentar una situación como la vivida en 2009, cuando la economía solo creció a ritmos del 2 por ciento.

Un dato que podría tranquilizar se lo dio al periódico El Tiempo el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry. Según el directivo, el precio al cual la petrolera produce caja, es decir ingresos, está entre 20 y 30 dólares, y el nivel en el cual da utilidades entre 30 y 40 dólares. En otras palabras, Ecopetrol puede seguir funcionando, pero ha dejado de ser la gallina de los huevos de oro.

El asunto es que después de ver lo ocurrido en la primera semana del año, las proyecciones de expertos internacionales que hablaban de crudo en niveles de 20 o 30 dólares el barril ya no lucen tan descabelladas como hace unos meses. Y en ese caso los ingresos de Ecopetrol estarían muy al filo de la navaja, lo que se está viendo reflejado en el precio de la acción, que llegó la semana pasada a la increíble cifra de 1.020 pesos, cuando en mayo de 2012 llegó a estar en 5.800 pesos.

Aunque algunos analistas destacan que la economía colombiana ha salido bien librada ante el fuerte choque que recibió con la caída del petróleo, la verdad es que todavía la menor renta petrolera le sigue pegando muy duro al país. Se estima que por cada dólar que baja el precio del barril el gobierno deja de recibir 530.000 millones de pesos.

El director de Fedesarrollo, Leonardo Villar, afirma que el impacto de la caída en los precios del petróleo sobre las finanzas públicas se sentirá plenamente en la medida en que las empresas petroleras, entre ellas Ecopetrol, estarán pagando impuestos en un nivel que acabará siendo una fracción de lo que le aportaban al fisco en la época de vacas gordas.

El frente externo no solo se ve nublado por el petróleo. China, que durante la primera década del siglo XXI había sido uno de los principales motores de la economía mundial con un crecimiento superior al 10 por ciento, se está desacelerando lentamente, lo cual tendrá graves repercusiones a todo nivel. Para 2016, el Banco Mundial bajó a 6,7 por ciento el pronóstico de crecimiento del gigante asiático, la cifra más baja desde 1990. Según el organismo internacional, los países emergentes podrían llevar la peor parte, pues el mayor comprador de sus materias primas ha sido China. Colombia podría sentir los coletazos de esa desaceleración, no solo por los precios del petróleo, carbón y otros commodities, sino también por la vía del comercio.

Los vecinos de la región son los principales socios comerciales de Colombia para las exportaciones no tradicionales. Si no hay vientos a favor por el lado de Venezuela ni de Ecuador, y son muy débiles por el resto del vecindario, no se puede esperar un buen año para las exportaciones colombianas hacia esos mercados.

Por ahora, a pesar del aumento del dólar, las exportaciones siguen cayendo. Según el Dane, en noviembre del año pasado (último dato disponible) las ventas externas del país se redujeron 37,7 por ciento respecto a igual mes de 2014. Tomando los primeros 11 meses de 2015, la caída es del 35,1 por ciento. Eso quiere decir que en ese mismo periodo el país dejó de recibir cerca de 17.910 millones de dólares de ingresos por exportaciones.

De acuerdo con ese reporte, los principales socios comerciales redujeron ampliamente las compras colombianas. En noviembre, las exportaciones hacia Estados Unidos, la Unión Europea y la Aladi se redujeron 43,8 por ciento, 34 por ciento y 35,5 por ciento, respectivamente.

Las menores expectativas en el frente externo aumentan las preocupaciones en el fiscal. Para 2016, la meta de déficit del gobierno está en 3,6 por ciento del PIB y el presupuesto que se aprobó es coherente con esa cifra. Sin embargo, el ministro Cárdenas reconoce que algunos factores pueden afectar los ingresos en 2016 y hacer subir la meta en 0,3 por ciento, es decir, a 3,9 por ciento. Por ello, el Ministerio de Hacienda dice que se reservó unas cartas para hacer recortes en el gasto cuando sea necesario. Esto significa un hueco fiscal de casi 31 billones de pesos, lo cual hace pensar que no va a ser posible cumplir muchos compromisos financieros. Y que si va a ser difícil conseguir plata para el rodaje normal del Estado, lo va a ser aún más para asumir las responsabilidades derivadas del posconflicto. El temor de algunos analistas es que ese cálculo está montado sobre la base de que la Dian sea capaz de recuperar casi 5 billones de pesos por fiscalización. Si no lo logra, el hueco podría ser mayor. A esto se agrega la preocupación por el déficit en cuenta corriente, que está cerca del 7 por ciento del PIB, el más alto en la historia reciente del país. Esto se debe compensar con inversión extranjera directa y de portafolio que se han caído. O también con más exportaciones o menos importaciones. Para llenarlo habrá que acudir a más endeudamiento.

Los analistas consideran que la clave para tener tranquilidad fiscal este año estará en los recortes del gasto público y en una nueva reforma tributaria para aumentar el recaudo. El ministro de Hacienda le dijo a SEMANA que está comprometido de pies a cabeza con esta reforma y asegura que la presentará al Congreso en marzo para que salga en junio. El problema es que con el plebiscito por la paz pendiente en esas mismas fechas, la reforma tributaria podría sonar inconveniente. Ya se sabe que los temas de impuestos nublan, son impopulares y podrían afectar la votación para refrendar el proceso de La Habana.

Dado que los impuestos son tan odiados, está por verse si el gobierno decide aplazar la reforma estructural o irse por una de menor envergadura para no caldear el ambiente y no poner en riesgo el resultado del plebiscito.

Sumando y restando todos los anteriores factores, hay que decir que en términos de crecimiento 2016 estará por debajo del año pasado, que habría estado alrededor de un 3 por ciento. El gobierno revisó a la baja su pronóstico esperado del crecimiento del PIB de 3,6 por ciento, a 3,2 por ciento. Es el dato más optimista. Un grupo de analistas privados consultados por SEMANA le apuesta a un crecimiento entre 2,7 y 3 por ciento. Pero hay proyecciones más pesimistas, como el banco de inversión Merrill Lynch que dice que la economía colombiana se va a desacelerar significativamente y no le extrañaría que en 2016 solo crezca entre 1 y 2 por ciento.

Lo que si no cabe la menor duda es que al Banco de la República y al gobierno, como timoneles de la economía, les espera un año dificilísimo en el que tendrán que hacer gala de toda su habilidad para accionar los distintos instrumentos que tienen a mano, para contener los vientos externos y no dejar apagar el motor interno. Esto será fundamental para que no se pierda la confianza, en últimas lo que más importa en una economía.

La visión optimista

Hay quienes ven el vaso medio lleno, y piensan que hay factores que permiten pensar que a este año bisiesto se le podrá sacar provecho.

En el análisis económico siempre hay optimista y pesimistas. El gobierno, que por naturaleza está en el primer grupo, dice que hay motivos suficientes para creer en la economía en 2016. Y no está solo. Gremios como la Andi, duros críticos, consideran que el año tendrá tanto de malo como de bueno.

El principal motor de la economía será la construcción de carreteras, tanto del programa de concesiones de 4G, como de obra pública, que además de generar empleo, impulsarán las industrias relacionadas con la construcción. También actuarán los planes de vivienda que viene impulsando el gobierno. En este punto hay un amplio consenso entre los analistas.

En el sector industrial hay buen ánimo. Aunque el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, sostiene que las mayores dificultades de 2016 estarán en el déficit de cuenta corriente, la situación fiscal y el efecto de los altos impuestos sobre la inversión y el crecimiento, cree que la puesta en marcha de Reficar es una oportunidad para la industria petroquímica y para otros sectores de la economía que forman parte de la cadena de valor del sector.

Además, la industria abriga la esperanza de que el dólar a 3.000 pesos le traiga beneficios tanto a quienes exportan, como a los productores nacionales que se ven favorecidos por el encarecimiento de los bienes importados. Claramente, el asunto es compensar los mayores costos que registran las empresas que trabajan con insumos y materias primas del exterior.

No es posible saber si el dólar seguirá fortalecido. Su precio está ligado a lo que suceda con el petróleo, pero también con las medidas monetarias que toman los bancos centrales de Estados Unidos y Europa.

Algunos analistas de mercado creen que el año también podría ser mejor para el mercado bursátil, pues las acciones han caído tanto que están en niveles que ofrecen una oportunidad de compra.

El director de Fedesarrollo también pone su dosis de optimismo cuando dice que Colombia tiene la fortuna de contar con la credibilidad internacional que requiere para financiar las necesidades de divisas y de recursos fiscales asociados con la caída en los ingresos petroleros durante estos años de ajuste. Pero advierte que lo fundamental es entender que esa credibilidad solo se mantendrá si se toman oportunamente las decisiones requeridas ante un entorno externo menos favorable, aun si son difíciles y dolorosas.

Fuente: www.semana.com

portafolico

 

VERDADERAS CAUSAS DE UNA REORGANIZACIÓN EMPRESARIAL

 

Es normal, inclusive en tiempos de auge económico, que algunas empresas presenten dificultades. El proceso de reorganización empresarial lo que busca es que se le brinde una oportunidad a estas  empresas, para que puedan refinanciar sus pasivos con el visto bueno y el apoyo de sus acreedores, conservándose la fuente de pago y el empleo.

La causa que normalmente lleva a las empresas a acudir a este tipo de “salvavidas legales”, es usualmente el alto nivel de endeudamiento que imposibilita el adecuado cumplimiento de sus obligaciones y compromisos de pago. Pero ese alto endeudamiento no es la causa, es siempre el síntoma de un verdadero problema de fondo que enfrenta la compañía.Las verdaderas problemáticas usualmente están ligadas a variables externas e internas. Dentro de las externas podemos hablar de cambios en las tendencias de variables macroeconómicas, como por ejemplo la tasa de cambio. También podemos mencionar situaciones particulares del sector donde se mueve la empresa, como variaciones en los modelos de negocios, incrementos inesperados de algunos costos, cambios tecnológicos que generan lo que algunos llaman “la destrucción creativa del capitalismo”, o sencillamente problemáticas particulares, como la que padecen hoy en Colombia las empresas del sector de la salud, con el tema de la cartera.Dentro de las variables internas, podemos mencionar las inadecuadas decisiones de negocios,  los incrementos de las ventas por la vía de la disminución desproporcionada de la rentabilidad, sumado en algunos casos al excesivo incremento del capital de trabajo (cartera e inventarios). Esta situación hace que entre mas venda una empresa, menor sea su flujo de caja libre operacional y menor sea su valor.Con alguna frecuencia ocurre también que mientras la empresa atraviesa por un buen momento, sus socios se dejan contagiar de la llamada coloquialmente “fiebre del ladrillo”, consistente en el desbordado crecimiento de la infraestructura física de la compañía, situación que en algunos casos impacta negativamente el flujo de caja de la compañía, colocando en riesgo su viabilidad financiera.Para una empresa ser viable financieramente, se requiere primero que lo sea operacionalmente. Esto quiere decir que el resultado de sus ingresos menos sus costos y gastos operacionales, sea positivo y suficiente para cumplir con sus demás compromisos.En este orden de ideas es fundamental identificar las verdaderas causas de la crisis y dependiendo de la complejidad de cada caso, se puede llevar a cabo una negociación privada, una reorganización extrajudicial o llegar hasta una reorganización judicial.

Hermann Stang

Fuente: www.portafolio.co/

cali viva

¿CUÁNTO VALE SU EMPRESA?

 

Sin lugar a dudas las decisiones más difíciles a las que se enfrenta cualquier empresario, giran siempre en torno a la posible venta de su empresa. Preguntas tales como: ¿Cuándo vender mi empresa? O ¿Cuanto vale mi empresa? definitivamente se convierten en interrogantes muy complejos de resolver adecuadamente, sino se cuenta con un acompañamiento externo que realice los estudios del caso de manera sería, objetiva y realista.

El proceso de valoración de una empresa es un tema bastante complejo y muy subjetivo. De acuerdo con nuestra experiencia, más del 80% del proceso de valoración, corresponde a lo que denomino “el arte de la valoración” y tan solo, menos del 20% del mismo, tiene relación con aspectos técnicos tales como la contabilidad, los modelos en hojas electrónicas, los estados financieros, la estadística y las variables económicas, entre otros.

Al momento de valorar una empresa, es fundamental tener presente que su valor está en relación con los proyectos de vida de sus socios, con quién se interese por ella, cuándo y para qué desean comprarla o invertir en la misma. Una empresa posee un valor diferente para los socios actuales, frente al que puede tener para quienes por alguna razón muestran interés en ella. Todos estos aspectos, sumado a los supuestos empleados, hacen parte de lo que denomino “el arte de la valoración”.
El valor de una empresa se calcula trayendo a Valor Presente Neto su Flujo de Caja Libre Operacional Proyectado, que es el dinero que queda disponible para los acreedores financieros y los socios, una vez atendida la operación de la empresa. Es importante no confundir este concepto con las utilidades, ya que estas últimas no tienen en cuenta las amortizaciones, ni las inversiones en capital de trabajo y en activos. Es posible encontrar empresas que entre mas venden, menos valen.

La tasa de interés que se utiliza es la que técnicamente se conoce como Costo de Capital, la cual se calcula ponderando, de acuerdo con la estructura financiera de la empresa, las tasas de interés de los pasivos financieros y el costo del patrimonio de los propietarios. Desde el punto de vista del proceso de valoración como tal, este es el cálculo que requiere más técnica financiera, no solo por la complejidad del mismo, sino también por el fuerte impacto que tiene sobre el resultado final del valor de la empresa.

Antes de tomar definitivamente la decisión de vender una empresa, es recomendable realizar un estudio que determine su valor de mercado y que permita estructurar una estrategia efectiva que rentabilice la compañía y genere valor agregado, tanto al vendedor como al comprador.

Hermann Stangl

portafolico

¿MCDONALDS EN CUBA?

 

Hace 56 años, finalizando la década de los cincuenta, triunfó la Revolución Cubana comandada en ese entonces por Fidel Castro y su hermano Raúl, actual presidente de la isla. Dieron un golpe de estado acompañados por Ernesto Guevara, conocido como el Che Guevara, a la dictadura del General Fulgencio Batista, convirtiendo a Cuba en un régimen comunista, expropiando de sus propiedades y violando los derechos fundamentales de ciudadanos norteamericanos establecidos en la isla.

Estados Unidos, presidido por John F. Kennedy responde posteriormente, el siete de Febrero de 1962, con un embargo comercial, político y económico a Cuba. Dicho embargo consistió en que ciudadanos americanos no podían comprar o vender productos cubanos, al igual que la prohibición de viajar a la isla.

El pasado 17 de diciembre el mundo entero fue testigo de algo nunca antes pensado que se venía gestando con la ayuda de Canadá y del Vaticano. El presidente cubano Raúl Castro y el presidente de los Estados Unidos Barack Obama, en un discurso simultáneo sentaron las bases para un acercamiento entre los dos países buscando restablecer las relaciones binacionales.

Anteriormente los permisos para que un norteamericano pudiera ir a la Isla se otorgaban exclusivamente desde Washington por situaciones familiares, religiosas y humanitarias. Ahora se incluyó también el tema cultural, lo que abre las puertas para que cualquier norteamericano pueda visitar Cuba con el propósito de conocer su cultura, sin necesidad de tener familia que viva en la isla. Los cupos para ingresar dólares en efectivo aumentaron, se permiten ahora el envío de remesas directamente desde los Estados Unidos, lo cual antes se hacía por medio de giros desde Canadá, de igual manera se aprobó el uso de las franquicias de tarjetas de crédito American Express, Visa y Master Card.

Cuba hay que hacerla de nuevo, por lo tanto los resultados en términos de negocios e intercambio comercial internacional que veremos a mediano y largo plazo superarán cualquier expectativa que hoy imaginemos. No será extraño encontrarnos en unos años un McDonalds en Varadero o cerca de la emblemática Bodeguita del Medio.

Creo que el boom del turismo y de la construcción serán los primeros en detonar, seguidos de la agro-industria y los servicios. Vale la pena que los empresarios colombianos exploren posibilidades de negocios con esta economía naciente, ya que en pocos años Cuba será un nuevo y privilegiado destino de inversión como lo es hoy Colombia.

Hermann Stangl

emprendedores

CÓMO PONER PRECIO A TU EMPRESA SI

RECIBES UNA OFERTA PARA VENDERLA

 

La maquinaria, la marca y el fondo de comercio. Pero también el equipo humano y el posicionamiento en el mercado. Estas, y otras muchas variables, son elementos que hay que tener en cuenta a la hora de poner precio a un negocio. Un cálculo en el que hay que hilar muy fino si no queremos perder dinero. Y unos métodos de valoración que debes dominar tanto para vender un negocio como para comprar una empresa ya en funcionamiento.

Tanto para los que quieren vender su empresa como para los que pretenden comprar una, poner el precio justo es una decisión compleja. Por lo general, el empresario que se desprende de su negocio, al que suele comparar con un hijo, lo valora por un precio superior al que realmente tiene.

Simplificándolo al máximo, el precio de una empresa está determinado por su fondo de comercio, que refleja si el negocio es viable o no. En este grupo caben maquinaria, equipamiento, contratos, licencias, clientes, modelos de empresa, marcas y patentes, entre otros. Pero también hay que tener en cuenta el sector en que se esté operando: si tiene perspectivas de crecimiento, el precio será mayor.

En cualquier caso, el valor real de la empresa se mide por la capacidad de generar dinero que tiene; por eso, a la hora de valorar los elementos que la componen, hay que hacerlo en función de lo que aportan a la empresa, no medirlos de manera independiente.

Elementos físicos
Aquí entran los bienes tangibles de la empresa: maquinaria, local, material, stock de productos, materias primas, mobiliario… Es el apartado más fácil de medir; su valor se estima sólo por el precio. Aquí es importante tener en cuenta la depreciación de las herramientas, maquinarias o vehículos, que lo rebajan. Si el local es de alquiler, valora su importe; si es un edificio propio, observa los gastos de mantenimiento.

No pienses sólo en las partidas más visibles; el mantenimiento requiere otros gastos que no deben olvidarse, como los gastos de material de oficina, suscripciones, teléfono, o correo.

Elementos humanos
¿Cómo ponerle precio al capital humano de la compañía? En este punto, valora, además de los sueldos, la contribuciones por incapacidad laboral, el desempleo o bajas por enfermedad. No se trata sólo de calcularlo según los salarios y las cargas sociales, sino de ir más allá. Pregúntate si va a haber prejubilaciones, si hace falta contratar más personal, qué perfil se necesita y cuánto cuesta aumentar o disminuir el equipo. “Saber las necesidades de equipo es fundamental para el comprador: es el 50% de la compañía”, afirma Paz Ambrosy, profesora del Instituto de Empresa Business School.

Elementos legales
Debemos cuidar mucho los cálculos referidos a contratos, licencias, seguros o patentes. “Hay que cerrar bien todos los asuntos fiscales y mercantiles antes de la venta para evitar que surjan problemas después”, aconseja Valverde. Para solucionarlos, es recomendable acudir a un experto que se encargue de cerrar esos flecos que escapan al pequeño empresario y que pueden provocar más de un disgusto. José María Varas, consejero delegado de VR Business Brokers Spain, destaca que con un asesor profesional “se negocia mejor no sólo el precio, sino las condiciones de pago, permanencia del dueño o las cláusulas de no competencia”.

Elementos tecnológicos
Ser una empresa del siglo XXI requiere, inevitablemente, estar al día en todos los avances tecnológicos que afecten al sector. Equipos y programas informáticos, telefonía, conexiones a Internet, una página web propia, innovaciones (tanto en productos como en los procesos), caja registradora, terminales del punto de venta y sistema de alarma o de seguridad son algunos de los elementos que tendrás que estudiar con detenimiento. Pero ten en cuenta que la tecnología no dura para siempre. Un ordenador, por ejemplo, ha de actualizarse cada tres años de media, sobre todo si quieres sacarle el máximo rendimiento y modernizar tu negocio.

Aspectos empresariales
Recuerda que lo que se compra o se vende es un proyecto, años de experiencia, en definitiva, tu vida de empresario. Y eso son palabras mayores. Hablamos de aspectos como la cartera de clientes, proveedores, competitividad de la empresa, riesgos en los que puede caer, estrategias de márketing, planes de crecimiento, situación del sector, servicios externalizados o que requieren serlo… Aquí es donde el puzzle se complica.

VR Business Brokers hace una ponderación en base a diferentes variables para medir los aspectos cualitativos. “Le damos un peso de de 1 y 5 al posicionamiento de la compañía entre los competidores, la competencia o su liderazgo, y el resultado se multiplica por los beneficios de los últimos años”, explica José María Varas.

En cuanto al sector, Paz Ambrosy ofrece más pistas: “Hay que analizar la cuota de mercado que puede alcanzar y las ventas que generaría; cuánto puede crecer el mercado, y los precios que puedes manejar según lo que esté haciendo la competencia”. Además se deben calcular los costes de la actividad, si tienes servicios externalizados y si interesa hacerlo, sin olvidar las cuantías dedicadas a publicidad y otros servicios profesionales (gestoría, contabilidad y asesoría).

Valorar la cartera de clientes y los proveedores es también terreno peligroso. En el fondo se están traspasando relaciones humanas, de fidelidad y todo el trabajo que ello requiere; pero no queda otra salida que traducirlo a números. ¿La clave? Poner en claro el flujo de ganancias y costes que suponen tanto clientes como compradores, para lo que hay que tener en cuenta los descuentos que se aplican por ambas partes y la diversificación con la que se trabaja. Lo mejor, una vez más, es no depender de clientes estrellas, que pueden acabar por aguarte los planes.

Elementos económico-financieros
Para muchos expertos, el punto que realmente cuenta a la hora de ponerle precio a una empresa es su capacidad para generar dinero. “El ebitda es lo único que dice realmente cuánto ganas cada año”, defiende Antonio Valverde, director de Corporate Finance de la firma AGM Abogados.

“Todo empresario debe evaluar el estado de salud de su empresa, equilibrio patrimonial, apalancamiento, necesidades de financiación e inversión, el cash flow que genera el negocio y, por tanto, la rentabilidad de la actividad que desarrolla”, resume Javier Martí, socio de Valorapyme.

La cuenta de resultados es la que inclinará la balanza hacia una valoración u otra, pero no se pueden tomar los resultados sólo de un año, y mucho menos en esta época. Se trata de mirar los resultados y márgenes obtenidos en los últimos años para ver mejor la evolución de la empresa; de hecho, mientras más datos se manejen, más fiables serán las valoraciones finales.

Y como a la hora de la verdad todo deriva a las entidades bancarias, también has de tener en cuenta tu relación con ellas al analizar los elementos económicos, entre los que deberían entrar en juego las cuentas corrientes y créditos, y la necesidad (o no) de inversión. En definitiva, la compañía ha de tener una estructura financiera estable, que se pueda mantener a lo largo del tiempo y con capacidad para afrontar posibles riesgos.

A cuenta de los intangibles
¿Qué parte de tu cuenta de resultados se puede imputar directamente al conocimiento de la marca? Es una percepción del consumidor por lo que resulta muy difícil traducir ese aspecto al libro contable. Es un valor intangible, aunque no cabe duda de que el valor de una marca encubre tras de sí el secreto de la compañía: una fórmula exclusiva, una cadena de distribución que llega a todos los rincones o una buena campaña. La marca y la imagen de la compañía son de esos elementos que nadie sabe valorar, pero todos sabemos que existen.

Autor:    Palmira Chavero

Fuente : http://www.emprendedores.es